Es imposible cerrar los ojos y dejar la mente en blanco, al menos para mí, nunca lo he conseguido. Pero es posible evadirse o bloquear los miedos por un rato, dejarse afectar por lo positivo, envolverte en lo seguro por un tiempo.
Así fue mi viernes, alejada de los malos pensamientos, tranquila y nerviosa, todo a la vez, pero nervios de los buenos, de los que preceden un buen rato. Y así fue después de todo.
Es genial cuando te duermes con una sonrisa y a la hora de despertar sigues feliz.